Al
principio sorprende un poco, pero luego uno ya se va acostumbrando. En Kabul es
normal encontrarte a una persona armada en cada esquina. Hay armas para
“proteger” prácticamente todo: embajadas, oficinas, centros comerciales, restaurantes,
casas,…
El
otro día fui al supermercado y para poder entrar me tuvieron que registrar. Eso
me recordó a cuando estuve en Israel hace un par de años. Allí también se ven
armas (aunque no tantas), pero son mayoritariamente de los soldados israelíes.
Cuando entras en un “mall” de Tel Aviv has de pasas un control como el del
aeropuerto, pero sin sacarte los zapatos, cosa que ahora parece que tenemos que
hacer siempre en los controles de seguridad (y es lo que más odio, junto con lo
de sacar el portátil). Obviamente en Israel están equipados con la mejor
tecnología y aquí van a lo casero, cacheo y poco más. Pero realmente lo que me
ha sorprendido es que incluso haya una persona con una arma y un hombre
registrando las cosas cuando entras en un bar-restaurante, esto no lo había
visto yo en Israel.
En
la zona donde yo trabajo, Wazir Akbar Khan, te encuentras muchas “garitas” de
seguridad con sacos para protegerles de posibles disparos. Los que vigilan
nuestra oficina no están tan equipados y su caseta es de madera, pero justo
delante tenemos una casa que no la podemos ver porque han plantificado un muro
de hormigón como el que dividía Berlín.
![]() |
| Lo que me encuentro al salir de la oficina |
![]() |
| El segurata de mi oficina y su caseta |
Yo
no sé qué pasará cuando la misión de la OTAN finalice, pero lo que sí está
claro es que aquí quedarán muchas armas sueltas. Y si las cosas van mal, algo
muy probable tras el futuro abandono de los soldados y las inversiones
occidentales, estas armas serán utilizadas para cometer muchas barbaridades.
![]() |
| Arma de juguete en medio de mi calle (6S |




No hay comentarios:
Publicar un comentario