martes, 18 de diciembre de 2012

Mentira, no hay McDonalds en todo el mundo


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Logo de McDonalds en Sofía, Bulgaria

Para qué negarlo, me gusta el McDonalds. Es cierto que lo que venden no son hamburguesas ni pollo, pero sea lo que sea, está bueno y es barato. Cuando era pequeño no solía ir al McDonalds en Barcelona (en mi casa no somos de Happy Meal, somos más bien de Big Meal), pero cuando viajaba con mi familia era fácil que cayese alguna hamburguesa del payaso, ya que es algo rápido que te puedes comprar en cualquier lugar y así puede continuar con la visita turística de turno. Tampoco es que en mi casa les guste mucho el McDonalds, mi padre lo odia. Para él ir de viaje significa ir a conocer la gastronomía del país. Así es que cuanto tenemos un destino elegido, mi padre lo único que busca es restaurantes donde poder comer y su horario del viaje se planifica en base a las comidas. 
En definitiva, que hace unos años decidí que siempre que viajase a un país iba a ir a visitar como mínimo uno de sus McDonalds. Es como una tradición. Igual que también creo que siempre te has de ir de un país o una ciudad dejándote algo por ver, ya que siempre has de abandonar el destino pensando en que vas a regresar algún día para ver aquello que te faltó.
Pues bien, cuando decidí venir a Afganistán me entró la curiosidad y quise saber si había un McDonalds aquí. El año pasado ya me frustré cuando fui a Tayikistán y vi que no tenían “el restaurante”, pero lo substituí por otra cadena local de hamburguesas (ahora no recuerdo el nombre). Obviamente mi depresión fue brutal al ver que en Afganistán no tenían ni McDonalds ni Burguer King. Mira que hay muchos afganos que se quejan de la presencia americana en su país, pero es un pecado no haber traído las hamburguesas.
Buscando información, descubrí que si que había habido un Burguer King (is not the same) en Afganistán, pero estaba dentro de una de las bases americanas, asi que no me servía para nada.
Antiguo BK en una de las bases militares de Afganistán
Pues bien el otro día uno de los técnicos de la oficina, después de acompañarme a tramitar mi permiso de trabajo, me dijo que me quería invitar a una “hamburger”. Obviamente yo encantado de la vida acepté. Les expliqué mi decepción al enterarme de que en su país no tenían McDonalds y se pusieron a reír. Así que a partir de ahora he cambiado mi tradición, voy a intentar comer una hamburguesa (barata) en todos mis viajes.

Mohsen, el técnico que me invitó a la burger
Amin, periodista de PressTV
McDonald's está presente en más de 120 paises. El primer restaurante se abrió en EEUU en 1940 y actualmente es la mayor cadena de restaurantes del mundo. Cada día los McDonald's atienden a casi 50 millones de personas. Una curiosidad: En el año 1994 se abrió el primer McDo en Irán y cerró a los dos días debido a problemas económicos y políticos.

PD: Como comprenderéis estuve encantado de que me llevase a comer una hamburguesa, ya que en la oficina lo único que comemos es arroz con algo de carne. Suerte que el otro día fui a comer con Mònica Bernabé y me invitó, por ser su cumpleaños, a un Steak que estaba de muerte. 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Armas en cada esquina


Al principio sorprende un poco, pero luego uno ya se va acostumbrando. En Kabul es normal encontrarte a una persona armada en cada esquina. Hay armas para “proteger” prácticamente todo: embajadas, oficinas, centros comerciales, restaurantes, casas,…


El otro día fui al supermercado y para poder entrar me tuvieron que registrar. Eso me recordó a cuando estuve en Israel hace un par de años. Allí también se ven armas (aunque no tantas), pero son mayoritariamente de los soldados israelíes. Cuando entras en un “mall” de Tel Aviv has de pasas un control como el del aeropuerto, pero sin sacarte los zapatos, cosa que ahora parece que tenemos que hacer siempre en los controles de seguridad (y es lo que más odio, junto con lo de sacar el portátil). Obviamente en Israel están equipados con la mejor tecnología y aquí van a lo casero, cacheo y poco más. Pero realmente lo que me ha sorprendido es que incluso haya una persona con una arma y un hombre registrando las cosas cuando entras en un bar-restaurante, esto no lo había visto yo en Israel.
En la zona donde yo trabajo, Wazir Akbar Khan, te encuentras muchas “garitas” de seguridad con sacos para protegerles de posibles disparos. Los que vigilan nuestra oficina no están tan equipados y su caseta es de madera, pero justo delante tenemos una casa que no la podemos ver porque han plantificado un muro de hormigón como el que dividía Berlín.
Lo que me encuentro al salir de la oficina

El segurata de mi oficina y su caseta




Yo no sé qué pasará cuando la misión de la OTAN finalice, pero lo que sí está claro es que aquí quedarán muchas armas sueltas. Y si las cosas van mal, algo muy probable tras el futuro abandono de los soldados y las inversiones occidentales, estas armas serán utilizadas para cometer muchas barbaridades.

Arma de juguete en medio de mi calle (6S

viernes, 14 de diciembre de 2012

Conectando con Kabul

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Hace dos días que llegué a la capital de Afganistán y todavía ando un poco perdido. Lo que me sorprendió al aterrizar en el aeropuerto fue la cantidad de trabajadores que había en la pista. Para hacernos una idea, el aeropuerto es más pequeño que el inoperativo de Castellón. Pero a pesar de ser pequeñito tiene muchos trabajadores (aunque no sé yo si trabajan mucho) y hubo dos cosas que me sorprendieron bastante: WIFI gratis en la zona de recogida de equipaje y placas solares en un parking desierto.



En muchos aeropuertos de España (por no decir en todos, ya que esto no lo sé seguro) no tenemos WIFI gratis. Mira que sería fácil buscar a un operador móvil que lo patrocine y que nos ponga internet en El Prat o en Barajas, pero nada… si quieres internet en un aeropuerto e(j)spañol, págalo.
Así que nada más llegar pude avisar a la familia y a los amigos de que estaba bien y decirle a mi amigo que me venia a buscar al aeropuerto de que ya estaba en tierra. Al salir de la terminal has de coger un bus (o ir andando) para salir del recinto del aeropuerto. Durante este trayecto rodeas un parking lleno de placas solares. Desconozco si están operativas y si generan la energía suficiente para el aeropuerto, pero seguro que algo bueno hacen.

Pero aquí no todo es del color de las rosas. No tengo internet en casa (puedes llegar a pagar hasta 600$ al mes para tener conexión a internet en casa), pero sí en la oficina y en los bares para extranjeros (te sale más a cuenta ir allí y pedirte una Coca-cola que estar en casa con internet).  Y aunque tengas internet, la velocidad de este deja mucho que desear. Ahora es cuando uno se da cuenta de lo imprescindible que se nos hace internet en casa y de lo “rápido” que nos va comparado con otros.
Pero aquí no todas las páginas web se pueden ver, en Afganistán está prohibido YouTube (foto de lo que aparece cuando intentas acceder al portal), así que nada de videos graciosos. Ahora me estoy intentando bajar el último capitulo de Homeland, pero a este paso no lo veré hasta la semana que viene, y todo esto si los cortes de electricidad nos dejan, ya que desde hace unos días han empezado y mientras estaba escribiendo este post en el bar hemos estado unos minutos sin luz. 

Pantallazo de lo que te sale cuando pones www.youtube.com
Foto hecha cuando nos hemos quedado sin luz


Creo que es suficiente por hoy. A parte, las primeras impresiones hay que digerirlas tranquilamente para que no nos saturen (frase de Claudia Medina) Ya iré contando más cosas por aquí o en mi twitter.

Hasta pronto!