miércoles, 9 de enero de 2013

Afghan Star


No se podían hacer fotos allí, así que hice fotos cuando lo emitieron en la TV
El otro día fui a la versión afgana de Operación Triunfo (American Idol) y la verdad es que fue toda una experiencia. Hace unos seis años, si mal no recuerdo, fui de público a la versión española, así que puedo hacer una comparativa más detallada. El espacio que ocupa Afghan Star no llega ni a una 1/5 parte del plató de OT, pero seguramente el presupuesto de los afganos va acorde con la dimensión.
Yo fui con mi compañera de piso. Para ella era muy excitante poder ver un programa así en Afganistán. Ella trabaja para una especie de ONG y tiene muy limitados sus movimientos por la ciudad, así que su conductor sólo la puede dejar en lugares considerados seguros. Por suerte el programa se graba en el recinto de una ONG (si no creo que igualmente ella se hubiera escapado para poder ver esto).
Hay que decir que como mi amigo trabaja en la cadena de televisión que emite este programa, nosotros ya teníamos reservados unos asientos en la tercera fila. Pero lo que me sorprendió es que todo el público era masculino. Únicamente había 9 mujeres y las habían colocado en las dos primeras filas. Cuando uno acude a este tipo de programas principalmente suele encontrarse a un público femenino mayoritario y que, además, chilla sin control. En este caso los chillidos estaban allí presentes, pero ninguno provenía de una mujer. Algunas de ellas llevaban, a parte del velo, gafas de sol, pero no lo hacían como Risto Mejide para poder ver, sino que era para que no las reconocieran. Junto a las 9 mujeres (más mi compañera de piso) había unos cuantos niños, algo impensable en España donde está prohibido que los menores aparezcan en televisión en este tipo de programas.
Dos concursantes de Afghan Star
Cuando estaba analizando la situación, de repente el chico que se sentaba a mi lado me empezó a hablar en español. Mira que aquí es difícil encontrar a alguien que hable nuestro idioma, pero va y justo me sentaron al lado de uno de los interpretes de los soldados españoles destinados en Afganistán. Él fue mi traductor durante todo el programa, aunque he de decir que no sé cómo se entiende con los militares, ya que muy bien no habla. De todos modos, gracias por el intento.
El espectáculo iba a empezar y los hombres empezaban a chillar cual chiquilla de quince años que se cruza con Justin Bieber. El interprete (prefiero no decir su nombre) me dice: Esto es como una discoteca de las vuestras, ¿no?. Yo me quedo a cuadros y no sé que decirle.  
Entran los concursantes y veo que sólo quedan 2 chicas y 8 chicos. Aunque no es de extrañar ya que en la cultura afgana no está bien visto que las mujeres canten.
Yo sigo sentado junto al interprete y mi compañera de piso. Nuestras sillas son las típicas sacadas de un restaurante chino de Barcelona. A todas estas él me pregunta: ¿Tu mujer también es española?.
Pues bien, la que él cree que es mi mujer tiene 34 años (yo tengo 22) y es de Austria. Obviamente no estamos casados.
Llegan los jueces: 3 hombres y una mujer… pero qué mujer. Me quedo impactado ya que la única juez del programa es una mujer que no lleva velo. En Afganistán todas las mujeres llevan como mínimo velo, incluso las extranjeras para no tener problemas. Pero ella era una afgana que salía en la tele y que había decidido no llevarlo. Obviamente al acaba el programa me fui directo a hablar con ella y me contó que ella llevaba 35 años viviendo en EEUU y que provenía de una familia muy famosa en Afganistán que siempre se había dedicado a la música y que ella nunca había ido tapada. No sé muchos más sobre esta mujer, pero me dio su número para quedar un día para hablar, así que ya os contaré.
Zaland, la única mujer del jurado y que no lleva velo
Pues bien entre los jueces teníamos también a la versión afgana de Risto Mejide. Sus gafas no eran de sol y aunque no entendía lo que decía, estoy seguro que el Risto afgano no usaba el consolador como silogismo para hablar de cómo cantan los concursantes. Si lo hiciera creo que obligaban a cerrar la cadena de televisión.
El Risto Mejide adfgano
El vestuario es entre friki y arreglado, un poco como en Operación Triunfo.
El momento más impactante fue cuando salieron a cantar las dos únicas concursantes femeninas. Una de ellas lo hico al final del programa y la grada se volvió loca. Parecía que no habían visto a una mujer en su vida. Llega a aparecer Shakira con sus movimientos de curvas y tenemos que avisar a las fuerzas internacionales para que intervengan.
Una de las dos chicas que quedan en el concurso
Cuando la chica acabó de cantar, muchos de los hombre del público decidieron abandonar el plató como si la función ya se hubiese acabado. Suerte que era un programa grabado, ya que si no también hubiese salido la pelea que hubo a mitad de la grabación y por la que tuvieron que mover de sitio a varios hombres del público.
Obviamente luego los concursantes no conviven en una casa ni se les graba discutiendo, pero fue muy interesante ver este programa en Afganistán donde nunca me hubiese imaginado que lo harían.

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