viernes, 4 de enero de 2013

Reflexionemos


Hace días que quería hacer una reflexión conjunta con vosotros sobre varias cosas que he visto, he vivido o me han enseñado aquí. Para empezar quiero que miréis las siguientes fotos y penséis: ¿Dónde es esto?



Podrían ser perfectamente fotos de la España de los 50 y los 60, pero no. Se trata de fotos de esa misma época en Afganistán y las mujeres que aparecen allí son afganas, nada de turistas que vienen de visita. Así que la imagen que siempre hemos tenido de las mujeres afganas con burka no siempre ha sido así, la pregunta es: ¿Puede volver a ser así? ¿Quieren volver a ser así? Yo no voy a intentar responder a estas preguntas, no soy nadie para hacerlo. Simplemente pretendo que todos reflexionemos con este post un poco y pensemos un poco sin tener que llegar a una verdad absoluta de las cosas pero si planteándonos muchas cosas.

Hace unas semanas un chico entró en una escuela de EEUU y mató a varios niños. Nadie dijo que fuera un terrorista. Siempre se dijo que era un enfermo. Algo parecido ocurrió cuando hace dos veranos hubo la matanza de Utoya. Pues bien, a raíz de esto un afgano me preguntó: ¿Y si el chico que disparo en la escuela de Newtown fuera musulmán? ¿Diríais que es un enfermo o que es un terrorista?. La verdad es que me hizo pensar mucho. Tuve mis dudas, ya que yo le dije que no es lo mismo que alguien viaje de un país a otro para matar a cierta gente motivado por la religión que lo haga en su propio país y a su misma gente. Aunque creo que es bueno reflexionar sobre esto, ya que involuntariamente muchas veces tendemos a pensar en lo que él me dijo.

Quien me tiene en Facebook y me sigue en Twitter quizás ya sabrá lo que me hicieron los compañeros de trabajo el día de Navidad, pero para los que no lo vieron os lo explico por aquí y con más cosas.
Cuando muchos de vosotros os estabais atiborrando de comida con vuestras respectivas familias, yo estaba en la oficina de Kabul trabajando. Aproveché que no tenia mucho trabajo por la tarde para hacer Skype con mi familia mientras ellos comían (la verdad es que fue un poco masoquista, ya que ver la comida que ellos tenían y saber que mi gran manjar había sido como casi cada día arroz con algo). Mientras hacía Skype  me llamó un cámara y me preguntó hasta cuando estaría en la oficina (ya era tarde… casi las 20:00) y le dije que un rato más hasta acabar “la comida” con mi familia. Pues bien, los compañeros de trabajo me habían visto hablar con la familia y se habían dado cuenta de que era el día de Navidad (todos mis compañeros de trabajo son musulmanes). Les supo mal que no pudiera celebrar la Navidad con mi familia así que me prepararon una pequeña sorpresa con bengalas y todo.
Todo esto lo cuento porque durante estos días que he estado aquí trabajando cada día con los afganos me he dado cuenta de que a menudo juzgamos muy fácilmente a los considerados “otros” y muchas veces no es que no equivoquemos, es que muchas veces ellos son mucho mejores personas que nosotros. Esta gente ha hecho tanto por mi que creo que nadie que yo conozco lo hubiese hecho. Siempre que he necesitado algo me han buscado una solución. Me han llevado por la ruta de los ministerios para conseguir el permiso de trabajo (1 vez en el Ministerio de Asuntos Exteriores, 2 veces en el Ministerio del Interior y 4 veces en el de Educación), me han acompañado a buscar lo que necesitaba para mi casa y siempre me dicen que “You are our guest”. En definitiva, que sinceramente yo creo que un afgano viene a Barcelona a trabajar a una oficina donde estamos todo de españoles y no le ayudamos ni la mitad de lo que me han ayudado a mi.
(Sé que el post de hoy está siendo largo pero es que han sido muchos días sin escribir)
Algunas de las cosas que me dieron
Mojtaba y yo 
Algunos de los compañeros de la oficina
También os contaré que fui a una fiesta en la que estaban varios trabajadores de ToloNews, la cadena de televisión más importante de Afganistán. Lo gracioso del asunto es que muchos de los que estaban allí eran presentadores de televisión famosos. Estaba el presentador de la versión afgana de Jackass, el de la versión de El precio justo, el presentador de informativos, el presentador de la versión afgana de Operación Triunfo (mi próximo post irá sobre mi visita a este programa),… La reflexión aquí está en que a menudo idealizamos a las personas por el simple hecho de salir en la TV y en definitiva son simplemente seres humanos. Para mi la gente de esta fiesta no eran más que afganos, no sabía quién era “famoso” y quién no. Pero a todo esto me sorprendió que muchos de ellos le dijeron a mi amigo que si yo tenía algún problema en Afganistán que los llamase que ellos lo solucionarían. ¿Os imagináis que un afgano llega a Madrid, va a una fiesta donde está Matías Prats & company y le dicen esto?

Pues eso… que a veces hemos de para y pensar un poco en los prejuicios que tenemos, en que nos creemos los más generosos por donar dinero cuando en verdad la generosidad no se mide por la cantidad monetaria y que no todo es o negro o blanco, hemos de intentar no generalizar tanto. 

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